Volamos a Gran Canaria directos desde Alicante con Vueling, lo único relevante es la organización en turnos para el embarque y, sobre todo, el desembarque.
Una vez en tierra, nos cuesta un poco localizar la oficina de alquiler de coches (OKMobility, realizado a través de Rentalcars.com). La oficina está fuera de la terminal, en uno de los aparcamientos de coches (el número 1). Como contraprestación, las colas que se organizan en las compañías de alquiler tradicionales (Avis, Hertz, Europcar y Cicar, en Canarias) son bastante desesperantes.
Me cuesta un poco acostumbrarme al coche automático que me han asignado -precio imbatible-, pero logro llevarlo hasta Tejeda, nuestro primer destino, donde nos espera nuestra anfitriona para enseñarnos nuestro alojamiento. Dificil encontrar una persona más amable y un alojamiento más equipado.
La localidad de Tejeda sorprende nada más llegar, está encuadrada dentro del conjunto de pueblos más bonitos de España y, desde luego, con todo merecimiento. Las vistas al valle, al Roque Nublo y al Bentayga son sencillamente espectaculares.
Para cenar elegimos una de las opciones recomendadas por nuestra anfitriona, la pizzeria Sabores. Bien, pero tampoco espectacular. Eso sí, ya empezamos a darnos cuenta de la amabilidad de los grancanarios.
